El acto de «La ofrenda» a la Virgen de las Virtudes se celebra el día 7 de sep­tiembre. Es el desfile de mayor colori­do de las fiestas de Moros y Cristia­nos. Al llegar las 12 del mediodía, Villena llena sus calles de flores y re­galos que ofrece a su patrona. Nuestra comparsa siempre ha destacado por la vistosidad que dan sus trajes a este acto.

Bien es conocido y apreciado por to­dos los que ven «La ofrenda» que, este día, la mujer juega un papel destaca­do. Antes de 1988, ésta era una de las pocas ocasiones en las que podía verse su participación en la fiesta: oportu­nidad excepcional para sacar el traje de villenera, bien de verano o, inclu­so, de invierno, y lucirlo cogidas del brazo de un festero.

En nuestro caso concreto, además, la mujer vestía, orgullosa, un traje de gitana o alguna prenda representativa de la comparsa, como puede ser un mantón de manila, y salía a la calle recibiendo los halagos de quienes presenciaban «La ofrenda».

Tras aquel año tan representativo, la mujer sigue participando, pero con notorias diferencias. Éstas las encontramos en la forma de vestir: la mantilla es un complemento que hoy en día está desapareciendo, pero que ha tenido una gran importancia en este desfile. A pesar de que todavía observamos numerosas parejas ataviadas con trajes típicamente andaluces, lo predominante en la actualidad es la pareja con el traje oficial de la comparsa.

Además, en alguna ocasión hemos podido comprobar que la mujer va vestida de contrabandista, mientras que el hombre lo hace de calle. ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Nuestra comparsa no ha destacado por ofrendas laboriosas, sino que más bien se ha inclinado por el valor de lo útil. Ya en sus inicios, los Contrabandistas llevaban regalos al asilo y, a partir de 1973, con motivo de su 50° aniversario, se adquirió un compromiso con APADIS, atendiendo algunas de las carencias de esta asociación. Cada vez son más las peñas que, por propia iniciativa, deciden ofrendar algún regalo en común, aunque, eso sí, siempre teniendo en cuenta su utilidad para satisfacer necesidades básicas. Los principales beneficiarios de estos regalos siguen siendo el asilo de ancianos y APADIS.